domingo, 13 de marzo de 2011

Recordando...

Hace tiempo que no escribo, y aun no se por que. Llevo dándole vueltas a esto desde hace alrededor de un mes y medio; intentando llegar a alguna solución que me aclare la cabeza, que me haga dejar de pensar por que siento miedo cuando estoy delante de ella, de la que era siempre mi mejor amiga, la que me escuchaba y sabia soportar todos mis problemas, la que por muchas cosas que le contase y muy importantes que fueran no decía nada, la que siempre estaba ahí cuando lo necesitaba, sin reproches y sin tristezas, la que entregaba su cuerpo sin temor para que él, absurdo esclavo de mis palabras, la desnudase, y ensuciase su piel pálida con cosas que quizás no tendrían sentido, con palabras que se quedaban impregnadas en su cuerpo para siempre, con palabras que eran mías. Ella y él, fieles compañeros de mis viajes a las estrellas cada noche, buscando alguna palabra que pudiese acariciar mi alma sin tener que romper el silencio, acompañantes mudos de mis días solitarios y tristes, sin ganas de hablar ni de sentir. Llevo añorando esas noches en las que eramos solo tres: ella, callada, tímida, silenciosa; él, deseoso de desordenar todo lo que se encontraba a su paso, con ganas de cambiar la personalidad de ella, con ganas de hacerle saber que las cosas, tenían que ser como ella quisiera, que no podría callarse todo, él, revolucionario; y yo, dominandole a él, manejando sus palabras, tratando de que no le hiciese daño a ella a la hora de cambiar su mente limpia, sin nada: yo, manejanta perfecta de sus trazos, de sus vocales y de sus consonantes, de sus tildes, sus comas, sus puntos suspensivos... Yo, manejanta de sus trazos, pero no de mis palabras.
Llevo mucho tiempo necesitando que volvamos a ser Hoja, Bolígrafo y Paula. 

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